¿Deben tachar a Julio Guzmán?

Julio Guzmán en su hora más crítica (Fuente de la imagen: La República)

Dentro de un sistema democrático existen normas constitucionales que velan por los derechos más fundamentales. En nuestro país, el derecho de elegir y ser elegido tiene rango constitucional, lo que significa que tiene tanta importancia que nuestros gobernantes buscaron protegerlo con una ley fundamental, la norma jurídica suprema en un Estado de Derecho. Esta protección tiene tanta relevancia para todos nosotros, que incluso podemos ver hoy a una persona que tiene prisión preventiva, compitiendo en la carrera electoral.

¿Eso significa que todas las leyes que están dentro de la constitución son irrestrictas? Pues no, por ello existen leyes dentro de la misma constitución o de rango inferior que limitan y ponen reglas de juego que buscan evitar el abuso y la distorsión de la misma. Es por ello que la constitución protege el ejercicio libre de cualquier confesión religiosa PERO siempre que no ofenda la moral ni el orden público, ¿qué busca con esto? pues que cualquiera no intente protegerse con su libertad constitucional de ejercicio libre de confesión religiosa y realice actos que puedan hacer daño a otras personas. Así mismo, la constitución PROTEGE el derecho de opinión, expresión y difusión del pensamiento, PERO deja al Código Penal el trabajo de poner límites a ese derecho (así cualquiera, no podría ampararse mediante la constitución al difamar o calumniar a alguien). Los ejemplos podrían nunca terminar.

¿Cuál es el fin de estas reglas juego? El objetivo único y final, es la paz social. Es decir, evitar conflictos o resolverlos cuando los hay. Así, por ejemplo, si bien la constitución protege el derecho fundamental de elegir y ser elegido pone tres restricciones claras (resolución judicial de interdicción, sentencia firme de pena privativa de libertad o sentencia de inhabilitación de derechos políticos) y deja a los organismos electorales poner otros límites a ese derecho, con la finalidad, nuevamente, de buscar la paz social. Con ello, un terrorista o un enemigo del sistema democrático, no podría participar, incluso si contara con un 80% del respaldo popular. La democracia no es tonta.

¿Qué pasa con el caso de Julio Guzmán? Básicamente, el incumplimiento de su estatuto, es decir, las normas de su propio partido. Dichos incumplimientos, aunque puedan sonar absurdos e irrelevantes, (su estatuto decía que debían reunirse con un aviso de 15 días de antelación -lo hicieron con 14 días de antelación-, así como no obtener el quórum mínimo requerido) son fundamentales, pues con ello, los organismos electorales, buscan evitar conflictos y espera que se respete las normas que el propio partido establece.

Ahora bien, en el caso de Julio Guzmán eso no sucedió, ABSOLUTAMENTE NADIE impugnó las decisiones tomadas, no hubo conflicto alguno, ni un solo miembro del partido vio su derecho vulnerado e incluso, al día de hoy, ni uno parece estar disconforme y encima, confirmaron tal decisión de forma expresa. Si hubiera miembros del partido no conformes ahora (aunque su derecho de reclamar ya prescribió), podría ser más complicado, dado que se podría argumentar, con justa razón, que no fue una decisión democrática, pero ello no sucede. Es decir, el ROP, en lugar de buscar evitar conflictos, acabó creando uno.

Lo que resulta todavía más preocupante, es que en medio del proceso, cuando el partido de Todos Por el Perú (TPP) estaba en plazo de presentar un recurso de reconsideración, el jefe del ROP sale a declarar, sin titubeos, que en TPP eran totalmente culpables, dado que ellos faltaron a sus propios estatutos. Dichas afirmaciones, representan un claro ejemplo de incumplimiento al principio de imparcialidad, y si ello resulta grave en un procedimiento común, en uno matizado con tintes políticos y de testigos la población en general, resulta todavía más penoso.

Creo que las únicas instituciones que todavía la población no consideraba contaminadas, eran las electorales. Absolutamente NADIE se atrevía a realizar una afirmación que pusiera en duda la imparcialidad de dichas instituciones, eran (son) nuestra luz entre tantos organismos manchados por la corrupción; sin embargo, gracias al jefe del ROP, es la primera vez que se puede observar tantas suspicacias alrededor de dichos organismos, lo que resulta triste para cualquier profesor de Derecho que busca convencer a sus alumnos que se puede construir instituciones fuertes e independientes.

Una resolución del JNE que termine en la tacha del partido de TPP sería negativo, no solo porque sería una decisión de una institución que permite postular a candidatos con cuestionamientos de mayor relevancia (prisión preventiva, denuncias de plagio o de eventos de cócteles que superan el medio millón) sino también porque vulnera el derecho constitucional de muchos peruanos. Se debe considerar también, que no solo es un tema legal, hay política de por medio, y si querían hacerlo (tacharlo), eligieron el momento menos preciso (cuando es segundo en las encuestas), a esto sumado que existen muchos jóvenes que por primera vez muestran gran interés en la política nacional, solo alimentarán sus frustraciones, su indignación, sus ganas de querer patear el tablero democrático. El JNE estaría creando conflicto cuando debería evitarlo, peor aun cuando se filtraron informaciones de periodistas (Beto Ortiz y Renato Cisneros) que afirman saber la decisión de los jueces, antes incluso de un pronunciamiento oficial, lo que generaría mayores cuestionamientos sobre la imparcialidad de los mismos si deciden tachar la candidatura de Guzmán.

Lo que me preocupa no es la tacha de Guzmán, sino el mensaje que dejaría el JNE y el impacto que tendría en los jóvenes, ¿qué podría hacer un verdadero enemigo del Estado de Derecho con tanta frustración colectiva?, ¿se está velando por un fin último supremo o uno particular?, ¿cómo quedaría la imagen institucional de los organismos electorales? Son respuestas a la deriva que nadie puede anticipar, pero que uno espera que sin importar el pronunciamiento, exista una buena argumentación de la misma, porque definitivamente, sea cual sea la decisión, esto traerá harta cola.

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