10 razones por las que una persona es atea (Parte I)

Quiero empezar haciendo un llamado a la tolerancia. Guardo un profundo respeto hacía las personas con alguna creencia en particular, no estoy de acuerdo con muchas de las doctrinas y denunciaría algunos de los abusos por parte de ciertas religiones (como los escandalosos casos de pederastia encubiertos por la iglesia católica) pero ahora me quiero enfocar en otro tema.

Creo que existe cierto prejuicio generalizado cuando una persona confiesa ser atea, muchos creen que solo es un arrebato de rebeldía, algunas señoras se persignan y creen ver al demonio mismo, otros creen que estás confundido y tratan desesperadamente de “convertirte”.

A continuación quiero presentar solo diez de las muchas razones por las que una persona es atea, esperando contar con su amplio sentido de tolerancia y el respeto mutuo. Lo dividiré en dos partes para que no resulte un post muy largo.

1.- No existe evidencia alguna que apunte a la existencia de un dios.

Una respuesta muy común a esta afirmación es la siguiente:

X: Tú tampoco puedes probar que no existe.

¿Podrías probar que no existen los unicornios, un elefante rosa invisible o los duendes? sería un absurdo… ¿verdad? Una de las razones por la que muchas personas son ateas es porque tienen un espíritu escéptico y crítico y no existe evidencia que apunte a la existencia de un ser supremo que haya creado el universo. Aquí un ejemplo de este primer punto explicado por Richard Dawkins

2.- La ciencia tiene respuestas más racionales de la creación del mundo.

En la actualidad, la aceptación de la evolución como un hecho biológico ya no suscita controversia alguna en el ámbito científico y, aunque perviven en la sociedad núcleos hostiles por razones, principalmente, de fundamentalismo religioso, quedan ya muy lejos las polémicas que se derivaron de la publicación en 1959, de El origen de las especies de Charles Darwin (1809-1882) hasta el punto que la teoría de la evolución es, hoy, la verdadera columna vertebral de las ciencias de la vida.

-Historia Universal, Tomo I. Salvat Editores (2005)

La teoría del Big Bang, así como la evolución, son hechos aceptados por la comunidad científica.

La ciencia invita a cuestionar, de hecho, avanza gracias a ello. Pero el universo en expansión, la edad de las estrellas, fósiles, órganos vestigiales, el estudio de las áreas de distribución de los seres vivos, entre muchas otras pruebas más,  indican que tanto la teoría del Big Bang como la evolución, son ciertas. Y como afirma Richard Dawkins: “A día de hoy, la teoría de la evolución está tan abierta a dudas como la teoría que sostiene que la Tierra gira alrededor del sol”

  • Paradoja creacionista: En este punto es normal escuchar a un creyente afirmar ¡sí, es cierto! Yo creo que tanto el Big Bang como la evolución son verdaderos, pero, nada  vino de la nada, toda creación necesita un creador, algo tuvo que haber iniciado esa gran explosión.
Lo pondría en estos términos simples: Si toda creación necesita un creador… ¿quién creó a Dios? ¿Dios sí pudo resultar de la nada, pero te resulta inadmisible pensar lo mismo del universo?

3.- La libertad en la red y la divulgación científica

La tecnología nos brinda facilidades increíbles que nos permiten escuchar cualquier conferencia que se emita en otro país. Con la Internet, quedan inmortalizados los vídeos de grandes divulgadores científicos como Bertrand Russell, Carl Sagan, Christopher Hitchens, entre muchos otros. También tenemos en la actualidad científicos que gracias a su carisma logran llevar ciencia a la gran cantidad de personas, como es el caso de Richard Dawkins, Neil deGrasse Tyson, Stephen Hawking y muchísimos más que en otro post pienso homenajear.

4.- La Biblia

Esto es también una de las razones por la que una persona es atea, las historias inverosímiles, las contradicciones existentes y las ideas retrógradas imperantes en la época en que se escribieron las sagradas escrituras, a continuación La voz de Quijote te muestra un poco de ello.

El mundo en 7 días, el barro hecho hombre, la costilla que se convierte en mujer, la serpiente que habla tonterías, el árbol prohibido, el padre que intenta matar a su hijo porque una voz se lo dijo, el diluvio infinito con millones de insectos, parásitos durmiendo.

El tiburón que tragó a Jonás, la venganza de Eliseo, el cabello de Hércules y la mirada que te convierte en sal. Me hubiera gustado estar cuando el agua se dividía en dos y así poder pasar cantando una canción, quizás una poesía en la que pueda yo gritar ¡me vengaré Job! ¡volaré tan lejos de mi imaginación que podre llegar a tu Dios y le recriminaré por la crueldad cometida contigo, por el pecado del amor! y sé que será imposible porque no existes Job, pero en mi locura, te guardaré un espacio en mi corazón.

Una torre para llegar al cielo, el inicio de las lenguas, mujeres convertidas en cosas, impuras por menstruación con castigo de violación por aquel delito que su esposo cometió. No existía inseminación artificial, otra tecnología han de haber usado, para  poder haber creado, a ese genio educado, que con gran atino, convirtió el agua en vino, para todos los amigos, que lo estaban acompañando.

Podría seguir con esto mil años más, pero me debo apurar porque se desencadenará Satanás y creo no poder contar con aquel poder sobrenatural de resucitar a los tres días, tampoco creo que mis amigos tengan las fuerzas suficientes para juntar las siete esferas del dragón, otra historia igual de verosímil, que otro día contaré.

5.- Conociendo el mundo

Una de las razones por las que muchas personas amplían sus perspectivas es cuando viajan mucho, pues conversan y conocen culturas e ideas diferentes.

Existe una forma de viajar sin moverse, es la literatura, pero si tienes la oportunidad de recorrer tu país o el mundo, te das cuenta que tu cultura no es tan diferente a la de muchas otras, que no somos tan diferentes y que compartimos los mismos deseos y temores.

Es muy difícil que una persona que viaje alrededor del mundo crea que su cultura es superior a la de los demás, que su deidad es la verdadera y sus costumbres las únicas que deben preservarse y esta también es una de las razones por las que muchas personas son ateas.

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La muerte y la tortura no es arte ni cultura

Me gusta esta frase en su interpretación más pragmática, quiero decir ¿la muerte y la tortura no se puede plasmar en un cuadro de forma tal que logra erizar los pelos de la piel? por supuesto que sí, pero ahora, si algún sádico quisiera interpretar dicho cuadro en la realidad ¿podríamos considerarlo una obra de arte o manifestación cultural?

Una de las personas que más admiro es sin duda Mario Vargas Llosa, no sólo por los premios logrados (incluido el Nobel de Literatura) también porque es una persona apasionada y defiende siempre sus ideas, lucha por lo que cree y eso en cualquier persona es admirable.

Hace dos meses aproximadamente, Mario Vargas Llosa, junto a otros distinguidos artistas e intelectuales, suscribieron un manifiesto a favor de las corridas de toros, un tema que sucita controversia y que irónicamente defiende argumentando que “operan como mecanismos integradores y de cohesión social y cultural”.

En otro punto se afirma que “las corridas de toros son un espectáculo de masas que no generan manifestaciones violentas, ni actos vandálicos, agresivos o de fuerza dentro o fuera de las plazas de toros”. Entendemos que no consideran manifestaciones violentas el hecho de torturar a un animal hasta la muerte, con el único ánimo de entretener a las masas.

Concluyen que las corridas de toros “fomentan más bien, valores y capacidades humanas como la valentía, el heroísmo, la superación ante las adversidades, entre muchas otras”. Creo que se podría afirmar lo mismo de aquellos gladiadores que luchaban hasta la muerte con su adversario (sí, ellos sí se arriesgaban, no atontaban al adversario ni lo debilitaban antes de entrar al ruedo) pero ¿sería un argumento válido para decir que no se deberían prohibir? Dado que muchos taurinos sienten un fuerte pánico al ser comparados con otros animales (al parecer no asimilan que somos el producto de un largo proceso de evolución) lo pondría de otra manera ¿sería ese un buen argumento para poner dentro de un coliseo a un hombre provisto de un arma para torturar a un león? así, tanto niños, adultos y ancianos puedan disfrutar, mientras el animal ruge de dolor, aquella muestra de grandiosa valentía.

Termina con un discurso que apela al liberalismo más puro, uno que fácilmente lo podría decir cualquier miembro del NAMBLA y compadece aquellos que no tenemos la SENSIBILIDAD (sí, utiliza esa palabra) para disfrutar de aquella fiesta brava.

Ahora, Mario Vargas Llosa afirma que en la tauromaquia los animales son tratados con inmenso amor desde que nacen hasta que salen al ruedo, lo que me parece más cruel todavía.

Una de las réplicas más utilizadas por los taurinos es la siguiente: “Si sientes tanta pena por el toro, entonces no deberías comer pollo ni pescado”. No me gusta recurrir al sentimentalismo, pero creo que existe un pequeña diferencia entre matar a un animal por sentido de supervivencia (en cuyo caso se busca la forma más efectiva de matarlo rápido) y el matarlo lentamente, disfrutando de la agonía, con el único fin de entretener aquella masa con la “sensibilidad” suficiente para sí disfrutarlo.

Mario Vargas Llosa aún mantiene mi gran admiración y sin duda son inaceptables los insultos personales, me parecen una bajeza y un mecanismo mediocre. Si crees que una persona está equivocada, refuta sus argumentos y no descalifiques sus opiniones sólo porque no te agrada.

Es casi inevitable que la tauromaquia tenga fecha de caducidad, la tendencia lo demuestra y son cada vez menos los jóvenes aficionados a la llamada “fiesta brava”, tarde o temprano sucederá y es probable que después de muchos años, las personas comentarán sobre las corridas de toros como ahora lo hacemos cuando hablamos de los gladiadores, “¿tan salvajes eran?” se preguntarán nuestros descendientes.

Al final creo que el refugiarse en las costumbres y tener cierta aversión al cambio resulta comprensible, pero los tiempos cambian y debemos aprender adaptarnos y a tener la capacidad de transformar nuestro entorno. Así, no terminaremos odiando por ejemplo, a las nuevas tecnologías, esas que en este momento, me permiten expresarme libremente.