¡220º Cumpleaños de Gioacchino Rossini!

(Pésaro, actual Italia, 1792-París, 1868) Compositor italiano. Situado cronológicamente entre los últimos grandes representantes de la ópera napolitana (Cimarosa y Paisiello) y los primeros de la romántica (Bellini y Donizetti), Rossini ocupa un lugar preponderante en el repertorio lírico italiano gracias a óperas bufas como Il barbiere di SivigliaLa Cenerentola o L’italiana in Algeri, que le han dado fama universal, eclipsando otros títulos no menos valiosos.

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/

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Continuidad de los parques

El siguiente cuento corto es de Julio Cortázar

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles.

Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. 

Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.

Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

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La buena literatura

En estos últimos días un intenso debate se inició en la red. El crítico literario Gustavo Faverón expuso en su blog los motivos por los que no estaba de acuerdo con la designación de Gastón Acurio como jurado del concurso “El cuento de las mil palabras” de la revista Caretas (aquí su artículo completo). Gastón Acurio a su vez le respondió en un comentario y anunció su renuncia, por otro lado el periodista Juan Manuel Robles escribió sobre lo bueno que sería que el gremio literario sea algo más “unido” (aquí su artículo completo) lo que provocó la respuesta de Gustavo Faverón, quien luego de escribir sobre la necesidad que exista una “buena literatura” en el país, provoca la respuesta de este humilde blog.

Gustavo Faverón (izquierda), Gastón Acurio (medio) y Juan Manuel Robles (derecha)

¿Cómo y por qué es que Gastón Acurio acepta ser miembro del jurado de un concurso literario? La respuesta es, obviamente, que la revista le ofrece esa posición porque cree que su presencia mágica llamará a más lectores, que convertirá a sus comensales consuetudinarios en súbitos amantes de las letras. ¿Pero por qué acepta Acurio? ¿Y por qué debería la esfera literaria peruana aceptar que el chef-empresario tiene alguna idea de cómo decidir que una obra literaria es mejor que otra, más válida o más original o más valiosa o más encomiable?

-Gustavo Faverón

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Para interpretar en sentido positivo la idea central de tu critica creo que si un sector que tiene audiencia, es usado como motor para que ayude a aumentar la audiencia de otro sector no tiene porque ser malo. Es una herramienta. Es evidente que no soy un escritor literario, aunque toño cisneros se empeñe en decir que sí, ni tengo ninguna pretensión para serlo. Solo quise ayudar.

Gastón Acurio

No pretendo hacer de este post una diatriba a Gustavo Faverón (persona que admiro mucho por su pasión por la literatura y su gran inteligencia) ni una oda a Gastón Acurio (otra de las personas que admiro y que apoyé en un post anterior cuando lo criticaron por un tweet).

Lo que quiero exponer es el porqué creo que todos los actores mencionados lineas arriba fallaron en algún punto de su argumento. También quiero responder a Gustavo Faverón sobre un punto en particular: “La buena literatura”.

Pero primero, me gustaría detenerme en algunos puntos.

“La verdad que ni le hago caso ni sé quién es”, es lo que ha dicho Gastón Acurio sobre Iván. Cabe entender que si no le hace caso es porque no cree que su opinión sea válida.

-Gustavo Faverón.

Aquí existe un error, Gustavo realiza una suposición de juicio en base a una frase corta que puede tener múltiples interpretaciones, el mismo Gastón Acurio brindó la suya:

Cuando recién estallo este lamentable asunto, muchos me preguntaban por twiter que me pronunciara y por eso respondí a una persona en el sentido No le hago caso porque que es una opinión que no debe generar mayor escandalo. Y no lo conozco porque efectivamente no he leido ninguno de sus libros, lo cual en todo caso debiera dejarme a mi peor al demostrar mi falta de cultura literaria. Como casi siempre, la pita fue jalada para el otro lado y se interpreto despectivamente cuando en realidad se trataba de un intento de evitar entrar en la polémica. En todo caso pido disculpas al sr Thays por ello.

-Gastón Acurio

Al final del artículo, Gustavo termina con una afirmación que sinceramente no creí que un hombre tan inteligente como él se animara a realizar, lo leí una y otra vez ¿Gustavo Faverón había escrito eso? Definitivamente quiero creer que fue un lapsus o lo escribió con algo de indignación y sus emociones nublaron su razón. La frase de la que hablo es la siguiente:

lo siento mucho, un chef no es un artista ni un intelectual y en algún momento los artistas y los intelectuales peruanos deberían hacérselo saber. La literatura es idealmente para todos, pero la crítica literaria no lo es. Cocinero, a tus sartenes.

-Gustavo Faverón

Artista.- Persona que ejercita alguna arte bella // Persona dotada de la virtud y disposición necesarias para alguna de las bellas artes // Persona que hace algo con suma perfección

Intelectual.- Perteneciente o relativo al entendimiento // Espiritual, incorporal.

Fuente: RAE

¿Un chef no puede ser artista ni intelectual? Una generalización prejuiciosa, absurda y sin ninguna base más que al parecer el de la propia (mala) experiencia. ¿El ser chef te exime de intelectualidad? ¿el estudiar gastronomía nubla tu creatividad y suprime tu inteligencia? No existe ninguna prueba científica al respecto.

Por su parte el periodista Juan Manuel Robles también se pronunció al respecto.

“puede que Gastón no sepa de literatura, pero sabe de tendencias, de mercados, de cómo va el mundo. Y el mundo, particularmente el Perú, es un lugar donde la gente lee cada vez menos.Quizás a quienes escribimos nos falta algo de eso. Quizás no entendemos que estamos en tiempos de crisis. Y que celebrar a otro escritor, olvidando un rato sus defectos, envía vibraciones positivas a los posibles lectores. Esos que se nos escapan mientras lanzamos petardos de mala leche”-Juan Manuel Robles

De acuerdo con sus premisas. Gastón sabe de tendencias, mercados, de cómo va el mundo y en el Perú las personas cada vez leen menos. Aunque no creo que sea ese motivo suficiente para celebrar a otro escritor “olvidando sus defectos”, este blog tiene un espacio dedicado a la ciencia y el pensamiento escéptico por lo que las “vibraciones positivas” sea en sentido figurado, me parecen una tontería, pero estoy completamente de acuerdo con el tema de fondo que toca Juan Manuel y es que falta un buen manejo “marketero” (y eso incluiría la solidaridad y “compañerismo” de todos los escritores) para difundir la literatura en nuestro país.

A raíz del artículo de Juan Manuel Robles, Gustavo Faverón respondió, y es a esa respuesta a la que quiero enfocarme

…si todos los peruanos se ponen de acuerdo en, además de leer poco, leer siempre mala literatura, literatura chata y mediocre, palabrerismo que pasa por literario, superficialidades sin un grosor semántico real, eso sí produciría un Perú peor…

…Y creo que no importa de qué orilla venga la crítica y no importa si a veces se confunde la crítica con animadversión, lo que suele estar detrás de ella, en literatura, es la convicción de gran parte de los escritores y los críticos de que leer buena literatura es moralmente e intelectualmente mejor que leer mala literatura, cosa que simplemente no es relevante a la hora de elegir entre un coctel de camarones y un arroz con huevo frito…

…En el terreno de la literatura, en cambio, lo que necesitamos con urgencia es la multiplicación de las lecturas que aviven nuestra reflexión, agudicen nuestra mirada del mundo y nos hagan cuestionar quiénes somos y quiénes queremos ser: un buen plato de comida suele ser más caro que un mal plato de comida, pero un mal libro y un buen libro suelen tener los mismos precios. Los mismos precios, pero no el mismo valor: apuntemos al valor, que el mercado editorial no considera; aprovechemos que un libro valioso y un libro que no lo es cuestan lo mismo…

-Gustavo Faverón

Me hubiese gustado que Gustavo Faverón se hubiera tomado la molestia de iluminarnos y explicarnos a nosotros los neandertales, analfabetos de la buena literatura ¿qué es una “buena literatura” y qué es una “mala literatura”? Mi ignorancia me hace creer que una mala literatura es la literatura que pega a las demás literaturas chiquitas (aunque creo que no se refería a eso).

La literatura es más arte que ciencia, cuando crees tener todas las reglas para diferenciar una buena literatura de una mala, aparecen de vez en cuando esos locos para decirte: “lo siento, no me gustan esas reglas”

// rompen gramatical y orden, final el por empiezan, le añaden fantasía y color o cuentan algo sin trama (fin) //

Solo para años más tarde, ellos convertirse en el ejemplo de una literatura vanguardista y nada convencional, “propia de un genio que falleció y no fue valorado en su tiempo” repetirán los nuevos críticos que criticarán a los viejos críticos.

No me malinterprete señor Gustavo, estoy totalmente de acuerdo con usted cuando dice que debe existir una crítica, pero también debe entender que aunque le cueste aceptar, al igual que en la apreciación de una obra de arte, todo es muy subjetivo. Entiendo si en este momento se encuentra algo indignado con estas palabras, dado que usted ha dedicado casi toda su vida al estudio de la literatura y al igual que un buen artista definitivamente le brinda de mayor sensibilidad con la apreciación de lo que considera una buena o mala literatura. A muchos nos gusta la pintura y podemos discrepar al respecto, pero una persona que ha estudiado dibujo no solo brindará su punto de vista, también posee de cierta sensibilidad que no tenemos las personas que no estudiamos pintura y explicará el porqué le parece una buena o mala obra de arte, dando datos técnicos de relieve de imagen, contraste de colores y cosas por el estilo, en ese sentido, al ser este blog dedicado también al pensamiento escéptico y crítico le doy toda la razón con una crítica que hace a los medios de comunicación ¡dejen de entrevistar a las mismas personas y consulten con los que han estudiado y son especialistas en el tema!

La diferencia señor Gustavo es que en ese sentido, un artista que ama lo que hace no empezaría a restringir ni diría: “dejen de mirar esa pintura”, “esa pintura es pésima”, “ese dibujo es totalmente feo, los colores no combinan” pues a la gente que no tiene ni idea de técnicas de dibujo empezarán a sentir una especie de rechazo hacia las pinturas en general y al final, nunca podrán apreciar las verdaderas obras de arte.

Si un buen artista quiere que todos disfruten de buenas pinturas que “aviven nuestra reflexión, agudicen nuestra mirada del mundo y nos hagan cuestionar quiénes somos y quiénes queremos ser… y no pinturas chatas y mediocres” sería sensato, se haría caso y consultaría con los especialistas en el tema.

Si una persona al igual que él, dedicó su vida estudiando un curso llamado Marketing, que permite vender una imagen utilizando diversas técnicas de persuasión, el artista, confiando en el especialista en esa área, si él se lo indica, entenderá que para que la gente logre apreciar la belleza que se esconde detrás de la sonrisa de la Giaconda, primero deben deslumbrarse con el dibujo de un niño sobre su navidad y cosas sin sentido.

Personalmente no me gusta Paulo Coelho, me parecen historias simplonas y que buscan ser moralistas (además de muy aburridas), pero tengo una amiga que no le gustaba leer, en nuestro colegio nos mandaban a leer y lo hacía a regañadientes (y al final leyendo los resúmenes), veía a la literatura como una obligación… hasta que descubrió a Paulo Coelho, le gustó, empezó a comprar más novelas del mismo autor y ahora está empezando a leer cada vez más y a explorar nuevos autores, digamos que le empieza a gustar la literatura ¿se imagina si cuando empezaba a leer a Paulo Coelho le hubiera dicho que es un mal escritor y todo lo malo que me parece? ahora se lo puedo decir y bromeo al respecto, ahora lo toma deportivamente, aunque le sigue gustado Paulo, eso sí.

Al final Gustavo, no le puedes decir a un policía que no hable de política porque no estudió Ciencias Políticas, a un carpintero hablar de dibujos porque no estudio pintura, a un chef de literatura porque no estudió de literatura. Los argumentos se rebaten con argumentos, si eres un político y te parecen que los argumentos del policía están mal, utilizas tus conocimientos para rebatirlo, al igual si eres pintor o como tú, un literato con amplia experiencia.

Un cartón no te da el derecho a deslegitimar una opinión que puede ser totalmente válida, si quieres rebatir dicha opinión no puedes decir “no puedes opinar porque no eres experto” pero al ser experto si puedes decir. Mis conocimientos respecto al tema me dicen que esto está mal porque… (poner argumento válido aquí)

Al final creo que Gastón Acurio falló al tirar la toalla y si en realidad quería ayudar no debió renunciar, pues con su retiro le restó puntos, interés, entusiasmo, a un concurso que, gracias a la convocatoria de Gastón, quizás no nos traía mejores literatos, pero si nuevas personas entusiasmadas en escribir sus cuentos (por más simplones que te parezcan) y gracias a los expertos en el tema de Marketing, llevar poco a poco y de a pocos, la literatura a más personas y con el tiempo, eso repercutiría en todos los aspectos de la literatura, llevando más gente a leer esos libros que tan buenas críticas expertas tiene.

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.

-Voltaire

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El eclipse

El siguiente cuento corto es de Augusto Monterroso

Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

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Carta a la hermosa Maritornes

Te vi por vez primera en ese imponente castillo. Eres tan hermosa que mi cuerpo tiembla solo al pensarte, tu cara redonda como se aprecia la luna cuando está llena o la tierra vista de los cielos. Tu nariz romana es tan perfecta, aquella pequeña protuberancia solo embellece y corona tu belleza con cada respiro que das. Tu ojo tuerto y el otro no muy sano ¡que sabia la naturaleza! supo entender que una gran belleza no podía observar con los dos ojos las calamidades del mundo, pero aún así, te dio lo suficiente para ver las maravillas que te rodean.

Recuerdo la vez que en camisa y descalza, cogidos los cabellos en una albanega de fustán, con tácitos y atentados pasos, entraste a mi aposento. Pero a pesar de tu extremada belleza yo me debía a mi señora Dulcinea y propuse en mi corazón no cometer alevosía a mi señora Dulcinea del Toboso, aunque la misma reina Ginebra con su dama Quintañona se me pusiese delante.

Las cuencas de vidrio en tus muñecas, tu aliento que olía a ensalada fiambre y trasnochada y camisa de arpillera. Tenía entre mis brazos a la diosa de la hermosura, recuerdo que con voz amorosa y baja te dije sobre la prometida fe que tengo a la sin par Dulcinea del Toboso, única señora de mis más escondidos pensamientos; que si esto no hubiera de por medio, no fuera yo tan sandio caballero que dejara pasar en blanco la venturosa ocasión en que vuestra gran bondad me había puesto.

No sé que será de tu venturosa vida, espero que tanta hermosura no se desperdicie en uno de esos tantos bastardos sin corazón. Espero en un futuro poder encontrarnos nuevamente para contarte aquellas valerosas hazañas en los que con tanto esfuerzo logré salir con vida. Me despido diosa de la hermosura, no se olvide de este noble caballero andante, de su fiel escudero Sancho Panza y de mi imponente caballo Rocinante.

Don Quijote de la Mancha.

Representación de Maritornes y Don Quijote de la Mancha por un desconocido loco pintor.

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Nos asustamos tanto

No tengo muchas palabras que decir respecto a este vídeo, personalmente, considero uno de los mejores vídeos que he visto en youtube.

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